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Devocional Nuevo

Apocalipsis 4:8  Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.

La Biblia nos deja saber que los cuatro seres vivientes que rodeaban al que estaba sentado en el trono tenían ojos para ver hacia fuera y ojos para ver hacia dentro.

Estamos empezando un tiempo en el que el Padre quiere llevarnos a ver en estas dos direcciones, hacia dentro y hacia fuera.

Ojos para ver hacia dentro las áreas de nuestra vida que necesitan ser ajustadas, áreas donde estamos viviendo nosotros y no estamos permitiendo que Cristo viva a través nuestro, así como también las semillas que fueron depositadas en cada uno de nosotros desde la eternidad, semillas reservadas para nuestra gloria, es decir, para el cumplimiento del propósito del Padre en nuestra vida.

Ojos para ver hacia fuera las puertas que el Padre ha abierto y los caminos que Él ha trazado para que podamos entrar. Nuestros ojos necesitan ver no solo las puertas abiertas y los caminos hechos, sino la dotación que hemos recibido para caminar sin tambalear y atravesar dichas puertas sin dudar. Nuestros ojos puestos hacia fuera también nos permitirán ver con claridad las personas que Dios trae a nuestra vida, personas para sernos de bendición con las que debemos aliarnos y personas a las que debemos bendecir.

En resumen, nuestro Padre no solo nos permitirá ver las puertas que se abren, los caminos que se han trazado, sino que seremos alumbrados para ver con quien debemos entrar por esas puertas y con quien debemos transitar por esos caminos.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

1.-Preséntense delante del Padre y permitan que el Espíritu Santo les revele si sus ojos han estado abiertos de la misma manera que lo estuvieron los de los cuatro seres vivientes. En primera instancia ellos estaban alrededor del trono y eso hacía que pudieran ver lo que Dios les quería mostrar.

¿Alrededor de qué hemos estado sentado nosotros? ¿Hemos tenido abiertos los ojos internos para vernos a nosotros mismos o solo hemos abierto los ojos para ver lo que anhelamos fuera?

 

2.-Permita que cada miembro de la familia comparta lo que el Espíritu les reveló:

¿Si pudieran ver dentro de cada uno de ustedes que verían?

¿Qué áreas de sus vidas necesitan ser ajustadas, alineadas?

¿Qué semillas ha puesto el Padre en sus vidas que aún no han dado fruto?

¿Si miramos hacia fuera que puerta pueden identificar como abierta de parte del Señor por la que Él les pide que entren?

¿Qué personas les está mostrando el Padre deben bendecir?

¿Hay alguien específicamente con el que deben entrar por la puerta que Él ha abierto?

3.-Terminen este tiempo tomándose de las manos y haciendo la siguiente oración juntos.

“Padre en el nombre de Jesús te damos gracias porque nos permites contemplarte sentado en tu trono, nos has posicionado juntamente contigo en ese trono, gracias porque desde allí alumbras nuestros ojos para que podamos ver lo que quieres mostrarnos.

 En el nombre de Jesús te pedimos que nuestros ojos internos sean abiertos y que tu luz alumbre toda área de nuestra vida que debe ser alineada, que debe ser ajustada de acuerdo a tu voluntad, permítenos ver todas las semillas que has puesto en nosotros desde antes de la fundación del mundo y danos la habilidad de cuidar y labrar esas semillas para que den el fruto por el cual fueron puestas.

En el nombre de Jesús te pedimos que abras nuestros ojos para ver fuera las puestas que has abierto, los caminos que has hecho, permítenos ver las habilidades que nos has dado para entrar por esas puertas y transitar por esos caminos, que tu luz nos permita ver con quien debemos caminar, a quien debemos bendecir, con quien nos debemos aliar.

Padre te damos gracias porque este es un tiempo en el cual tu luz alumbra nuestros ojos para que veamos, gracias porque nos has dado ojos para vernos dentro, pero también para ver fuera, gracias porque solo sentados en tu trono podremos ver lo que tú has decidido mostrarnos, en el nombre de Jesús, Amén”