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Devocional Nuevo
Vida de Renuncia

Mateo 16:24  Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

 La palabra negarse es sinónimo de la palabra renuncia.

Renunciar significa abandonar voluntariamente algo que se posee o se desea llegar a poseer con el propósito de alcanzar algo diferente.

Una de las características más importantes del carácter de un verdadero discípulo de Cristo es el estar dispuesto a renunciar a lo que el Padre nos pida.

La vida de renuncia nos confronta a examinar la motivación de nuestro corazón, nos exige negarnos a vivir, movernos o existir en alguien o en algo diferente a Cristo, nos obliga a reenfocar nuestros esfuerzos en la búsqueda de lo que realmente tiene peso eterno.

La palabra de Dios nos enseña que debemos buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas nos serán añadidas.

La vida de todo ser humano está motivada por la búsqueda de algo; los que son del mundo gastarán toda su vida buscando cosas terrenales y materiales, pero los hijos de Dios estamos llamados a invertir nuestra vida en la búsqueda del reino de los cielos y su justicia.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

1.- Como familia tomen un tiempo para orar pidiendo al Espíritu Santo les revele aquellas cosas que el Padre les está pidiendo entregar. Cosas a las que se han aferrado, cosas que poseen o desean poseer y sin que se den cuenta se han convertido en un impedimento para recibir lo que el Padre quiere entregarles.

2.-Permita que cada miembro de la familia comparta aquello que el Señor le está pidiendo entregar, aquello a lo que cada uno sabe debe renunciar. ¿Por qué razón cree que el Padre le está pidiendo entregar aquello que le fue revelado?, ¿Qué percibe usted quiere darle el Padre a cambio de aquello a lo cual usted está renunciando?

3.- Como familia tómense de las manos y hagan la siguiente declaración juntos.

«Padre en el nombre de Jesús te damos gracias porque tú nos diste el mejor ejemplo de lo que una vida de renuncia significa. Rendiste tu voluntad al Padre para que su voluntad se cumpliera a través tuyo, y por ese acto de renuncia hoy podemos ser llamados tus hijos.

Gracias porque a cada uno de nosotros nos has mostrado aquello a lo cual debemos renunciar, aquello que nos está impidiendo recibir lo que tú tienes para darnos, llevándonos a quitar los ojos de ti y a ponerlos en el lugar equivocado.

Padre en el nombre de Jesús oramos para que así como nos has revelado aquello que debemos entregar, seamos fortalecidos por el poder de tu Espíritu para hacerlo. Declaramos que en tu habilidad podemos entregar, soltar, morir a aquello a lo cual por tanto tiempo nos hemos aferrado, y que sin darnos cuenta nos estaba impidiendo recibir lo que tú has preparado para nosotros.

Gracias Padre porque fiel eres tú para darnos mucho más abundantemente de lo que podemos pedir o desear.

En el nombre de Jesús Amén»