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Devocional Nuevo

Proverbios 21:29 ¨El hombre impío endurece su rostro; Mas el recto ordena sus caminos. ¨

El tener una vida ordenada no debe ser cuestión de gustos o preferencias; debe ser una característica de todos aquellos que deseamos ser partícipes de las bendiciones del reino.

Una de las herramientas que nos permitirá mantenernos funcionando durante las épocas de crisis es el orden.

En momentos de crisis no hay tiempo para ordenar, la prioridad es funcionar y sobrepasar la adversidad, pero si hay áreas de desorden nos será mucho más difícil mantenernos en pie y llegar ilesos a la meta.

Si algo ha hecho esta crisis es sacar a la luz la falta de orden en una o varias áreas de nuestra vida, así como la urgente necesidad que tenemos de ordenar nuestros caminos.

Te invitamos a que tomes un tiempo con tu familia para que hagan lo siguiente:

1.- Oren pidiendo al Espíritu Santo que Él saque a la luz toda área de desorden que había es sus vidas, en sus finanzas, es sus relaciones familiares, en sus prioridades, en el manejo de su tiempo, etc. Desorden que en este tiempo de crisis les ha dificultado el vivir la realidad de Cristo en sus casas.

2.- Pida a cada miembro de su familia que comparta el área de desorden que el Espíritu Santo le trajo a luz y cómo ese desorden le ha dificultado el mantenerse en pie durante este tiempo de crisis.

3.- Como familia pidan perdón al Señor por no haber sido diligentes en ordenar esas áreas, que de seguro ya Él les había mostrado necesitaban ser corregidas, pero que negligentemente se dejaron para después. Pidan sabiduría y fortaleza al Espíritu Santo para corregir y empezar a ordenar esas áreas.

4.- Exhorte a cada uno en la familia a que comparta los cambios que se compromete a hacer para ordenar esas áreas de su vida que el Espíritu Santo le mostró.

5.- Terminen este tiempo tomándose de las manos y como familia hagan la siguiente declaración:

“Padre en el nombre de Jesús como familia te damos gracias porque tenemos la certeza que todas las cosas ayudan para el bien de los que te aman.

Gracias porque durante este tiempo nos has permitido ver las áreas de desorden que había en nuestras vidas, gracias porque, aunque ese desorden nos ha hecho más difícil atravesar este proceso, hemos visto tu mano misericordiosa sosteniéndonos.

Padre tú has escuchado lo que cada uno de nosotros se ha comprometido a hacer para ordenar nuestros pasos, reconocemos que solo será posible en la fuerza de tu poder, por lo que hoy como familia nos presentamos delante de Ti para que tu justicia que es Cristo sea manifestada, alineando a tu diseño divino toda área de desorden que hayamos permitido en nuestras vidas, en nuestra casa, en nuestras finanzas, en nuestras relaciones interpersonales y en nuestro servicio a Ti.

Te damos gracias porque escrito está que cuando nuestros pasos son ordenados por tu palabra ninguna iniquidad se puede enseñorear de nosotros.

En el nombre de Jesús, amén”.