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Devocional Nuevo

Éxodo 20:10-11 más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

Dios nos manda a reposar porque el reposo habla de confianza y dependencia de Él. El reposar deja ver humildad al reconocer que en nuestras fuerzas no podemos resolver y que solo en Él está el poder para vencer. El reposo es sinónimo de descanso, del cese de toda obra donde no hemos dejado a Dios ser Dios, de permitir que toda semilla puesta por Él en nuestra tierra de fruto.

Parece sencillo, pero una de las cosas que más nos cuesta como seres humanos es el reposar, es soltar el control de las diferentes áreas de nuestra vida que hemos querido manejar bajo los parámetros de nuestro falso entendimiento del bien y del mal.

Reposar no significa inmovilidad, reposar significa saber quién conduce nuestra vida, es la consecuencia de una vida confiada en el amor del Padre, la gracia del Hijo y la comunión con el Espíritu Santo. Solo podemos reposar cuando hemos decidido soltar el control de toda nuestra vida y entregarlo en las manos de nuestro Padre celestial.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

1.- Pidan al Espíritu Santo les revele en qué áreas de sus vidas no están disfrutando del reposo del Señor. Áreas en las cuales ustedes mantienen el control, quizá han pedido la ayuda del Padre, pero no han soltado el control de las mismas, áreas en las cuales no han confiado lo suficiente en el Señor como para reposar por completo en El.

2.- Permita que cada miembro de la familia comparta las áreas de su vida que el Espíritu Santo le reveló aún no están bajo el pleno control del Padre, áreas en las cuales están siendo atacados por ansiedad, preocupación, angustia producto de no haber puesto su confianza plenamente en el Señor.

3.- Tómense de la mano como familia y repitan juntos esta oración:

«Padre como familia nos presentamos delante de ti, reconociendo que Cristo Jesús es nuestro reposo, en Él toda tarea, toda obra ya ha sido completada, Él es nuestra paz nuestra fuente de seguridad, provisión, vida y sanidad. Gracias porque podemos confiar en tu amor, descansamos sabiendo que  tu gracia nos permite disfrutar de tu obra terminada.

En el nombre de Jesús te pedimos perdón por no querer soltar el control de tantas áreas de nuestra vida, perdónanos por no confiar plenamente en ti, por endurecer nuestro corazón y tratar de hacer las cosas a nuestra manera.

Padre entendemos que reposar no significa inmovilidad, reposar es darte el control, es tener la certeza que tú manejas nuestra barca, es poder disfrutar del viaje de la vida sabiendo que tú nos llevas a puerto seguro.

Hoy como familia decidimos confiar en ti, decidimos darte el control de nuestras finanzas, de nuestra salud, de nuestros sueños y anhelos, decidimos reposar en tus brazos mientras tú conduces nuestra vida. Decidimos reposar permitiendo que tú obres tu buena voluntad agradable y perfecta en cada uno de nosotros.

En el nombre de Jesús amén.»