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Devocional Nuevo
Llamados a Crecer y Madurar

1 Juan 2:12-14 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.  Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.  Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

Este pasaje nos habla de tres etapas de crecimiento; empezamos siendo hijitos, pero el deseo del Señor es que lleguemos a ser padres. Ese crecimiento trae madurez y esa madurez hace que demos el fruto que estamos llamados a producir.

Si bien como hijos de Dios y de acuerdo a la Escritura somos herederos, mientras seamos niños inmaduros en nada seremos diferentes de un esclavo aunque seamos señores de todo. Esa es la razón por la cual el Padre nos llama a crecer y a madurar. Para hacerlo es importante identificar en qué etapa estamos para asi proyectarnos a pasar a la siguiente.

1.-Hijitos: Os escribo a vosotros hijitos porque vuestros pecados han sido perdonados, os escribo a vosotros hijitos porque habéis conocido al Padre.

La primera etapa de crecimiento de un hijo de Dios tiene que ver con el conocimiento de su Padre. En esta primera etapa Dios trata el problema del pecado en el hombre.

2.-Jóvenes: Os escribo a vosotros jóvenes porque habéis vencido al maligno, porque sois fuertes, la palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al maligno.

Un hijo de Dios que ha dejado de ser bebé y ha empezado a ser joven, tiene revelación del poder con el cual ha sido revestido, así como de la autoridad que le ha sido dada, ha alcanzado altura en dimensiones espirituales, pero no estatura, pues su carácter aún no ha sido formado, le cuesta morir, le cuesta entregar, le cuesta rendir su voluntad a Dios.

3.-Padres: Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio, Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio.

Los padres son hijos de Dios maduros, que conocen no solo a Dios, sino el propósito que Él tiene con ellos. Son hijos tratados en su carácter que dan fruto, que han alcanzado estatura, que piensan en sus generaciones. Son aquellos que gobiernan  primero su interior y luego su exterior.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

1.-Preséntense como familia delante del Señor y pídanle al Espíritu Santo les revele: ¿En qué etapa de crecimiento están?, ¿Están disfrutando de la herencia que les pertenece como hijos?, ¿Han alcanzado el nivel de madurez que el Padre espera de cada uno de ustedes?

2.-Permita que cada miembro de la familia comparta lo que el Espíritu Santo les reveló. ¿En qué etapa de crecimiento estas?, ¿Por qué consideras que estás en esa etapa?, ¿Qué debes hacer para pasar de una etapa a la otra?

3.-Terminen este tiempo haciendo la siguiente en oración en familia.

“Padre en el nombre de Jesús te damos gracias porque como tus hijos nos has hecho herederos, en Cristo estamos completos y tu deseo es que vivamos en la manifestación de todo lo que Él es. Gracias porque nos has dado la capacidad de crecer, de madurar y dar el fruto que Tú esperas que demos. Entendemos que mientras seamos niños inmaduros en nada seremos diferentes de un esclavo aunque seamos señores de todo. Gracias porque todo lo que permites en nuestra vida lo haces para que podamos crecer y alcanzar la estatura del varón perfecto el cual es Cristo.

Padre nos presentamos delante de ti, oramos que la revelación de saber que somos tus hijos, salvos por tu gracia nos capacite para vivir libres de dominio del pecado, que tu Espíritu nos revele el poder del cual hemos sido revestidos y la autoridad que nos ha sido dada al ser posicionados en Cristo, que así como crecemos en altura podamos crecer en estatura al conocerte a ti y al tener revelación de tu propósito en nuestras vidas. Que podamos entender que hemos sido llamados a establecer gobierno, a ser instrumento en tus manos para formar generaciones. Padre que sea tu Espíritu Santo fortaleciéndonos en tu poder para crecer y madurar no solo para disfrutar de la herencia que nos has dado, sino para producir el fruto que glorifique tu nombre. En Cristo Jesús hemos orado, Amén”