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Devocional Nuevo

Hebreos 2:14-15 así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

Hay una relación muy estrecha entre el temor y la muerte, uno es la consecuencia del otro. La muerte produce temor. 

Muerte no significa cesar de existir. La palabra muerte hace referencia a la separación de la vida.  La vida es Dios, Él es la fuente de vida por lo tanto la muerte es un proceso mediante el cual somos separados de la fuente de vida, que es Cristo Jesús.

Luchamos toda nuestra existencia por mantener aquellas cosas que consideramos son la fuente de nuestra vida y solo pensar en el hecho de perderlas nos produce temor. Es allí donde el enemigo se aprovecha para esclavizarnos. Nos esclaviza por ejemplo a las medicinas para mantener la salud, al trabajo para mantener la provisión, al sexo ilícito para mantener el amor.

Si entendiéramos que la vida es Cristo y que nada ni nadie nos puede separar de Él, entonces el temor a la muerte no tendría poder sobre nosotros.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

 

  1. Como familia pidan al Espíritu Santo les revele los temores que hay en sus corazones. Cuál es la fuente de ese temor. Qué tipo de esclavitud ha producido en sus vidas ese temor.

 

  1. Permita que cada miembro de la familia comparta lo que el Espíritu Santo les revelo en cuanto a los temores de sus corazones. Cuál es el común denominador de los temores que hay en el corazón de cada uno, quizá sea temor a la muerte, entendiendo como muerte el perder lo que consideran es la vida, es decir perder la salud, la provisión, la protección, la estabilidad, la seguridad etc. ¿A que los ha esclavizado ese temor?

 

  1. Tomen un tiempo para ser conscientes que la vida es Cristo y que como dice su palabra nada ni nadie nos podrá separar de Él. Él es nuestra sanidad, Él es nuestra provisión, Él es nuestro refugio y nuestra fortaleza, Él es nuestra vida, por lo tanto el temor a la muerte no puede enseñorearse en nuestros corazones.

 

Romanos 8:38-39 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

 

  1. Terminen este tiempo tomándose de las manos y haciendo la siguiente declaración como familia.

 

«Padre en el nombre de Jesús te damos gracias porque escrito está Cristo Jesús  a través de su muerte nos liberó de la servidumbre a la que Satanás nos tenía sentenciados por el temor a la muerte. Gracias porque Tú eres la fuente de vida, gracias porque vives en nosotros y nosotros vivimos en ti. Gracias porque conforme a lo que establece tu palabra nada ni nadie nos podrá separar de ti, ni de tu inmenso amor. En el nombre de Jesús declaramos que tú eres nuestra fuente de sanidad, de provisión, de amor, de seguridad. Renunciamos a toda fuente falsa que nos esclaviza nos prometiéndonos una vida que no es real.

Padre te bendecimos porque como familia podemos declarar que habitamos en ti, de la misma manera que Tú habitas en nosotros, que el temor no se enseñorea de nosotros porque entendemos que nada nos podrá separar de la vida que eres tú.

En el nombre de Jesús hemos orado, Amen»