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Devocional Nuevo

1 Juan 1:7 Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

No podemos decir que andamos en luz si no tenemos comunión con nuestros hermanos.

El convertirnos al Señor no nos hace exentos de enfrentarnos a conflictos, de experimentar ofensas o de ser heridos y lastimados. Sin embargo, a diferencia de nuestra vida anterior estamos llamados no solo a perdonar sino a buscar la paz con todos.

Dios nos ha dejado una herramienta básica para mantener la comunión con los hermanos y esa herramienta es la confrontación.

Confrontar es poner a una persona frente a otra para que debatan sobre un asunto o situación, con el propósito de establecer la verdad. Este confrontamiento tiene como objetivo hacer que la luz de Cristo sea manifestada sobre el asunto que se está debatiendo.

La confrontación debe convertirse en un estilo de vida, característico de aquellos que conocen al Señor. Debe ser la regla de oro con la cual se resuelven los problemas. Somos instrumentos de la luz de Cristo y a través de la confrontación Dios nos usa para traer esa luz en situaciones sobre las cuales el enemigo ha querido traer tinieblas. Cuando no confrontamos estamos siendo instrumento para que el ataque del enemigo dé fruto en nuestra vida, en la vida del ofensor, en nuestra familia y en la iglesia, impidiendo así que el propósito de Dios sea completado.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente

1.-Como familia preséntense delante del Señor y pídanle les muestre la manera que han resuelto los conflictos dentro de ustedes.

¿Ha sido la confrontación un estilo de vida que los caracteriza a la hora de resolver los conflictos que suceden entre ustedes? por el contrario, ¿Callan asumiendo que nada pasó, o peor aún comentan lo sucedido con otro miembro de la familia llegando a criticar, juzgar y hablar mal de quien generó el conflicto?

2. Permita que cada miembro de la familia comparta lo que el Espíritu Santo les reveló

Cuándo han confrontado en amor a quien ofende, genera un conflicto o tiene un comportamiento inapropiado en la familia, ¿Cuál ha sido el resultado?,

Por el contrario, cuando han callado sin hablar con aquel que está generando el conflicto o cuando en lugar de hablar con él para confrontarlo han comentado ese comportamiento con tono de crítica o juicio con otros miembros de la familia ¿Cuál ha sido el resultado?

3. Tómense un tiempo en familia para exponerse a la luz de Cristo.

¿Qué comportamientos contrarios a la voluntad del Padre han sido manifiestos por los miembros de la familia?

Quizá malas actitudes, desobediencia, falta de respeto, falta de paciencia, ira, malas palabras, egoísmo, orgullo, etc. Aprovechen este momento para confrontar en amor a través de los siguientes pasos: Exalten las cosas buenas de esa persona, expongan la falla (Si alguien mintió no lo llames mentiroso, confróntalos por mentir) expón la corrección (que debería hacer en lugar del comportamiento contrario al corazón de Dios) Deja ver las consecuencias de corregir o de ignorar la corrección.

4. Terminen este tiempo con la siguiente oración:

“Padre en el nombre de Jesús, como familia nos presentamos delante de ti, te damos gracias porque al estar en tu luz tenemos el poder de caminar en comunión los unos con los otros.

Gracias porque al ser miembros de un mismo cuerpo, tu luz a través de mí alumbra las áreas ciegas que mi hermano no puede ver, de la misma manera que tu luz a través de mi hermano me deja ver las áreas de tinieblas que hay en mí.

Padre gracias por revelarnos cómo tu luz a través de nosotros nos hace instrumentos de confrontación, para perfeccionarnos los unos a los otros.

En el nombre de Jesús, te pedimos perdón porque reconocemos que muchas veces lejos de confrontar las fallas de nuestros hermanos, hemos guardado silencio o hemos murmurado trayendo más tinieblas, menospreciando la luz que has puesto en nuestras vidas y el llamado que nos hace ser instrumentos de confrontación.

En esta hora como familia determinamos vivir una cultura de confrontación, donde motivados por tu amor y sabiendo que somos instrumentos de tu luz no callaremos ni hablaremos a espaldas de nuestro hermano, por el contrario, lo confrontaremos en amor, sabiendo que tu luz a través de nosotros le dejará ver las áreas que debe corregir. Gracias Padre por usarnos como instrumentos de manifestación de la vida de Cristo. En el nombre de Jesús, amén.”