fbpx
Devocional Nuevo

Mateo 6:22 ¨La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;¨

Nos hemos acostumbrado a creer que lo que sentimos es resultado de las circunstancias que nos rodean. Pasamos gran parte de nuestra vida esperando que las circunstancias cambien, que los demás cambien, para que la manera en que nos sentimos también cambie.
Sin embargo, las circunstancias que nos rodean no tienen la autoridad para determinar la manera en que nos sentimos. Fuimos creados con la capacidad de establecer dominio sobre nosotros mismos.
Nuestros sentimientos se generan como resultado de la forma en que vemos y valoramos los acontecimientos que a diario tenemos que enfrentar.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y que le permitan al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:


1.- Como familia pídanle al Espíritu Santo que les revele de que manera cada uno de ustedes está viendo la crisis actual y qué sentimientos que se han generado en sus corazones como resultado de esta manera de ver las cosas.

2.- Permita que cada miembro de la familia comparta cómo ha valorado la situación que estamos viviendo y qué sentimientos se han generado en sus corazones producto de esta valoración.
Ejemplo: Si hemos valorado esta situación como una amenaza lo más seguro es que se hayan generado sentimientos de temor, ansiedad, preocupación, etc.
Ahora, si hemos valorado esta situación como una oportunidad que el Padre nos da, de ajustarnos y traer orden a nuestras vidas, de seguro tendremos sentimientos de paz, descanso, gozo y tranquilidad.

3.- Tómense de las manos y como familia hagan juntos la siguiente declaración:

¨Padre, en el nombre de Jesús te damos gracias por darnos la capacidad de establecer gobierno sobre nuestros sentimientos y emociones. Gracias, porque no son las circunstancias que nos rodean las que determinan como nos sentimos, sino la manera en que hemos visto y valorado dichas circunstancias.

Padre, te pedimos perdón si alguno de nosotros ha permitido ver a esta crisis como un gigante poderoso con la capacidad de destruirnos, si hemos permitido que sentimientos de temor, duda, ansiedad y preocupación se apoderen de nosotros, impidiéndonos dar testimonio al mundo de tu cuidado y protección.

Señor, tu palabra nos enseña que si nuestro ojo es bueno, todo nuestro cuerpo estará lleno de luz. Como familia te pedimos que limpies nuestros ojos y que nos permitas ver esta crisis como una oportunidad de experimentar la realidad de Cristo, que podamos valorar esta situación como una convocatoria que nos haces para prepararnos y alinearnos para ser llevados a mayores niveles de gloria.

Padre déjanos ver esta crisis a través de tus ojos para que sentimientos de gozo, paz, y seguridad gobiernen nuestro corazón y nos permitan permanecer firmes hasta llegar victoriosos a la meta que has preparado para nosotros.
En el nombre de Jesús, amén¨