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Devocional Nuevo
En la Habitacion Correcta

Filipenses 4:8   Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 

En los pasillos profundos y privados de nuestro corazón hay una habitación, se llama la “habitación del reconocimiento”. Allí van nuestros pensamientos cuando encontramos cosas positivas y alentadoras de nuestro cónyuge, hijos, amigos o cualquier otra persona.

De vez en cuando visitamos este lugar. En las paredes, hay frases amables que describen los buenos atributos de esa persona, sus detalles, sus cualidades, los bellos momentos que hemos compartido juntos y que se han grabado en nuestra memoria.

Sin embargo, al final de otro pasillo de nuestro corazón se encuentra la “habitación del menosprecio” y lamentablemente también vamos de visita allí. En sus paredes está escrito todo lo que nos molesta y nos irrita de las personas con las que convivimos y amamos.

Escribimos en sus paredes frustraciones, palabras hirientes, traiciones, desilusiones de las expectativas sin cumplir, etc. Si permanecemos lo suficiente en esta habitación nos deprimimos, nos desilusionamos y nuestro corazón se llenará de rabia e ira hacia esas personas.

Debemos saber que nuestros pensamientos y sentimientos se generarán de acuerdo a lo que está escrito en las paredes de la habitación donde decidamos pasar la mayor cantidad de tiempo.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

1.- Como familia oren pidiéndole al Espíritu Santo que les permita visitar la “habitación del reconocimiento” y ver lo que allí hay escrito, pero que también les permita visitar la “habitación del menosprecio” para que también puedan ser conscientes de lo que en sus paredes ha sido escrito.

2.-Permita que cada miembro de la familia comparta lo que está escrito en cada una de esas habitaciones. Qué buenas memorias, detalles, hermosos momentos vividos en familia se encuentran escritos en las paredes de la habitación del reconocimiento y qué heridas, desilusiones, frustraciones producidas están escritas en las paredes de la habitación del menosprecio.

3.-Abran su corazón como familia y confiesen en qué habitación pasan la mayor parte de tiempo y en qué de lo que allí está escrito están constantemente pensando.

Tengamos en cuenta que aunque sepamos que la habitación del menosprecio existe debemos elegir no habitar en ella, pues entre más tiempo pasemos allí, más nuestro corazón se llenará de desprecio, dolor y tristeza.

Es hora de pasar a la habitación del reconocimiento y de habitar en ella, para poder experimentar el gozo y la paz que Cristo ha depositado en nuestro corazón.

4.- Terminen este tiempo tomándose de las manos y como familia haciendo la siguiente oración:

“Padre en el nombre de Jesús te damos gracias por tu palabra, gracias porque en Cristo Jesús tenemos el poder de gobernar nuestros pensamientos, hemos sido dotados con la capacidad de pensar en todo lo verdadero, en todo lo honesto, lo justo, lo puro, lo amable, en lo que está lleno de virtud y es digno de alabanza.

Padre, reconocemos que muchas veces no solo entramos a la habitación del menosprecio, sino que hemos decidido instalarnos allí para constantemente pensar en lo en  sus paredes hemos escrito. Te pedimos perdón porque al hacerlo nuestros corazones se han llenado de sentimientos que nos han impedido experimentar tu amor, tu bondad, tu gozo y tu paz. Gracias porque tu preciosa sangre es poderosa para perdonarnos y para borrar todo lo que hemos escrito en las paredes de la habitación del menosprecio.

Padre oramos que fortalecidos en el poder del Espíritu Santo podamos no solo visitar la habitación del reconocimiento, sino decidir instalarnos en ella para que constantemente podamos ver y meditar en las bendiciones que nos has permitido escribir y continuar escribiendo en las paredes de esta habitación.

En el nombre de Jesús hemos orado. Amen”