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Devocional Nuevo

2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas.

Quiero llamar su atención en lo siguiente: Dios no va a restaurar lo antiguo. Él no va sacar lo mejor de nosotros. Él no va a moldear una naturaleza antigua para sacar lo mejor de ella.

El Padre quiere hacer de nosotros una nueva criatura, no quiere restaurar, ni cambiar ni mejorar la antigua, su deseo es hacernos nuevas criaturas. Ahora para que lo nuevo de Dios pueda tomar lugar, lo antiguo del hombre tiene que pasar.

La única manera de recibir lo nuevo de Dios es muriendo a lo antiguo en mí.

Y es ahí donde entra el tema del carácter. El carácter que Dios quiere formar en nosotros es un carácter que nos capacite a morir, a morir a nuestra vieja naturaleza, a entregarla como sacrificio para que lo nuevo de Dios pueda ser manifestado en nuestra vida.

La palabra carácter proviene del griego “khrakter” que significa grabado o marca y hace referencia al trabajo que un escultor hace sobre la piedra utilizando un cincel. El carácter no es determinado por la piedra, ni por el cincel con que se marca, el carácter es determinado por el escultor. Y el escultor graba la piedra de acuerdo al uso o propósito que quiere darle.

Cada uno de nosotros está siendo grabado por algo o por alguien, todos somos piedras con diferentes grabados,  hemos recibido el golpe de un determinado cincel.

Sin duda alguna antes de venir a Cristo el cincel estaba en las manos del enemigo, pero al rendir nuestra vida al Señor el cincel pasó a las manos del Padre y se supone que sea Él quien esté marcando nuestro carácter.

Recordemos que el escultor trabaja la piedra de acuerdo al propósito que tiene con ella. Dios marcará nuestro carácter para cumplir su propósito en nuestras vidas

El propósito del Padre es que seamos capaces de manifestar a Cristo.  El centro de todo lo que el Padre hace es Cristo y su deseo es que Cristo sea manifestado a través de nuestras vidas, para lograrlo solo hay un camino morir a nuestro yo.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

1.-Como familia preséntense delante del del Padre y pidan al Espíritu Santo les revele:

¿Quién está formando el carácter de cada uno, están siendo formados para morir a su vieja naturaleza, para ofrecerla en sacrificio para que Cristo pueda ser manifestado a través de sus vidas o por el contrario están siendo formados en un carácter para mantener vivo al yo y cumplir sus deseos por encima de lo que sea?

2.- Permita que cada miembro de la familia comparta lo que el Espíritu les reveló:

¿Quién está formando el carácter de cada uno, es decir, quien los está esculpiendo?

¿Qué marcas han sido hechas en la vida de cada uno?

¿Pueden identificar el autor de dichas marcas?

¿Cuál es el propósito por el cual dichas marcas han sido hechas?

3.- Terminen este tiempo haciendo la siguiente oración en unidad:

“Padre en el nombre de Jesús te damos gracias porque nos has hechos nuevas criaturas en Cristo, las cosas viejas han pasado y todas han sido hechas nuevas en ti.

Gracias porque desde el momento que decidimos rendir nuestras vidas a ti, tu tomaste el cincel y empezaste a marcarnos, a tallarnos, a perfeccionarnos para que tu propósito se cumpla a través de cada uno de nosotros.

Padre entendemos que nada de nuestra vieja naturaleza tiene la capacidad de manifestar a Cristo, por lo que estás formando en nosotros un carácter que nos permite entregar en sacrificio de adoración todo lo que no tiene la imagen de tu hijo en nuestras vidas.

Te damos gracias porque tú eres el escultor de nuestras vidas, porque cada marca de tu cincel no solo nos perfecciona en el cumplimiento de tu propósito, sino que manifiestas la imagen de Cristo a través de cada uno de nosotros, en el nombre de Jesús, Amén”