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Devocional Nuevo

Filipenses 2:3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;

Si hay una palabra que signifique lo opuesto a amor, es egoísmo. Por desgracia todas las personas traemos el egoísmo arraigado desde el nacimiento.

El egoísmo es un defecto que detestamos en las demás personas pero que justificamos en nosotros mismos. Sin embargo, no podemos señalar las muchas maneras en que los demás son egoístas, sin admitir que nosotros también lo somos.

¿Por que tenemos criterios tan bajos para nosotros y expectativas tan altas para los demás? La respuesta es cruda: Todos somos egoístas.

Un aspecto irónico del egoísmo es que aún los actos de generosidad pueden ser egoístas si la motivación es jactarse o recibir una recompensa. Si hacemos algo bueno para manipular en forma deshonesta a los demás, seguimos siendo egoístas. En pocas palabras, o tomamos decisiones por amor a los demás, o lo hacemos por amor a nosotros mismos.

El amor nunca se satisface si no es por el bien de los demás. No podemos actuar con amor verdadero y con egoísmo al mismo tiempo. Elegir amar hará que tomemos la decisión de decir “No” a lo que queremos, para decir “Si” a lo que otros necesitan. Significa colocar la felicidad del otro por encima de la nuestra.

El amor trae alegría interior. Cuando damos prioridad al bienestar del otro, hay una satisfacción que las acciones egoístas no pueden copiar. Es un beneficio que Dios creó y lo reserva sólo para aquellos que deciden dar amor en forma genuina.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

Preséntense en oración delante del Señor y pídanle al Espíritu Santo les examine en cuanto al nivel de egoísmo que hay en sus corazones.

1.-Permite que el Señor traiga a tu memoria una persona a la que amas y hazte las siguientes preguntas: ¿En verdad quiero lo mejor para esa persona? ¿Quiero yo que esa persona sienta que la amo? ¿Por la manera en que yo me comporto, esa persona creerá que yo quiero lo mejor para ella? ¿Esa persona me percibe como alguien que busca su propio bienestar antes que el de ella?

2.-Permita que cada miembro de la familia comparta lo que el Espíritu Santo les reveló:

Las cosas a las que les dediquemos tiempo, energía y dinero, cobrarán un valor especial para nosotros, ya que de una u otra manera estamos muriendo a algo nuestro por sembrarlo en otro, eso es amor.

¿Estamos dispuestos a morir a algo realmente importante para demostrarle amor a esa persona especial? ¿Qué es lo que más me cuesta trabajo entregar para que aquellos que amo perciban que antes que mi propio bienestar está el de ellos?

3.-Terminen este tiempo haciendo la siguiente oración en familia.

“Padre en el nombre de Jesús te damos gracias, porque con amor eterno nos has amado, gracias porque tu amor por nosotros es generoso, paciente, incondicional, es un amor que todo lo sufre, que todo lo espera, que todo lo soporta, un amor que no busca lo suyo. Gracias porque ese amor fue manifestado a través de tu hijo Jesucristo y fue depositado en nuestro interior por el Espíritu Santo, haciéndonos capaces de amar a otros con el mismo amor que hemos sido amados por ti. Como familia te pedimos perdón porque reconocemos que no hemos amado con el amor que has depositado en nuestros corazones, hemos sido egoístas, hemos buscado nuestro propio bienestar, hemos puesto nuestros deseos antes que las necesidades de aquellos a quien decimos amar, hemos hecho una prioridad el buscar nuestra felicidad antes de hacer feliz a otros. Padre sabemos que fiel eres para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. Oramos que fortalecidos en el poder de tu Espíritu podamos ser instrumentos a través de los cuales tu amor sea manifiesto, tu eres la fuente, nosotros solo somos el canal, gracias porque nos permites experimentar la satisfacción que produce el ser vasijas que dan de beber a otros el amor que tanto necesitan y que tú has depositado en nuestros corazones. En el nombre de Jesús, Amén.”