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Devocional Nuevo

1 Juan 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.

Hay una inequívoca que da testimonio que hemos pasado de muerte a vida, una señal que evidencia que Dios vive en nosotros, que hemos rendido nuestra vida a Él, esa señal es que amamos a nuestros hermanos.

Ese amor es visible, se manifiesta cuando seguimos el ejemplo de Jesús en cosas tan sencillas como estas:

Tomando nosotros la iniciativa. El Señor dio el primer paso para demostrarnos su amor. De igual Él espera que seamos los primeros en pedir perdón, en reconocer los errores, en buscar la reconciliación, el tomar la iniciativa demuestra que estamos caminando en amor.

Cuando perdonamos las deudas de nuestros hermanos, entendiendo que la mayor de las deudas ya fue pagada por Jesús en la cruz.  La técnica del enemigo consiste en engañarnos haciéndonos entender que nuestros hermanos tienen una deuda con nosotros y que es nuestra obligación cobrarla, sin embargo es importante entender que la deuda que tenían con nosotros fue pagada en la cruz por Jesús, El pago para que hoy tú puedas recibir de la fuente que es El todo lo que por mucho tiempo has trato de cobrar a tu hermano.

Amamos a nuestros hermanos cuando los tratamos como piedras vivas. Cada uno de nosotros somos una piedra viva, designada por Dios para ocupar un lugar único, ninguna piedra es igual a otra y en una edificación cada piedra tiene un lugar que ninguna otra puede ocupar. No podemos demostrar amor a nuestros hermanos si no entendemos que al igual que nosotros están puestos para levantar el nombre de Cristo, en esa edificación donde cada uno ocupa un lugar único, no son piezas que podamos utilizar a nuestra conveniencia son piedras que Dios ha escogido para ir a nuestro lado y edificar juntos el reino de los cielos.

 Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

 1.-Preséntense delante del Padre y pídanle al Espíritu Santo les revele si la relación con aquellos que llamamos hermanos da testimonio que hemos pasado de muerte a vida, es decir, ¿Estamos caminando en amor con nuestros hermanos? ¿Es ese amor visible? O por el contrario nuestra manera de comportarnos con ellos delata que aún estamos caminando en muerte.

2.-Permita que cada miembro de la familia comparta lo que el Espíritu Santo le reveló:

¿Eres tú de aquellos que por amor toma la iniciativa y da el primer paso para demostrar amor a tu hermano?

¿Perdonas con facilidad las deudas de tus hermanos sabiendo que ellos no tienen la capacidad de pagarte, pero que si lo haces recibirás tu pago directo de Jesús?

¿Tratas a tus hermanos como piedras vivas sabiendo que ha sido el Padre quien las ha puesto en el lugar correcto para que junto a ti edifiquen el reino?

3.- Terminen este tiempo tomándose de las manos y haciendo la siguiente oración en unidad:

“Padre en el nombre de Jesús te damos gracias porque escrito esta, tu nos diste vida cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, gracias porque no solo nos perdonaste, sino que nos libraste de la muerte y nos permitiste disfrutar de la vida y vida abundante.

Te damos gracias porque nos permites entender que hay una señal inequívoca que hemos pasado de muerte a vida y es el amar a nuestros hermanos.

En el nombre de Jesús hoy te pedimos perdón porque reconocemos que hemos fallado al no caminar en amor hacia nuestros hermanos, perdónanos por todos aquellos momentos en que no hemos dado el primer paso, esperando que sea el otro quien lo haga, perdónanos por no perdonar las deudas de nuestros hermanos, sin entender que ellos no pueden pagarnos y que ya tu hiciste el pago completo, te pedimos perdón por todas las veces que hemos tratado a nuestros hermanos como ladrillos que podemos quitar y poner a nuestro antojo sin entender que son piedras vivas, únicas, irremplazables, puestas por ti en lugares estratégicos para perfeccionar nuestras vidas y edificar junto a nosotros tu reino. Gracias porque fortalecidos en el poder de tu Espíritu somos instrumentos para amar a nuestros hermanos con el amor con el cual tú nos has amado. En el nombre de Jesús, Amén”