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Devocional Nuevo

Mateo 11:28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar

 Una de las promesas más hermosas de Jesús, es hacernos descansar de nuestro trabajo y de las cargas de la vida cotidiana

Como seres humanos tenemos un gran problema: el cansancio.

Un gran porcentaje de hombres y mujeres viven agotados, la carga de los hijos, del cónyuge, de la casa, del trabajo, de las finanzas, aún del trabajo en el ministerio, etc. es demasiada.

Tanta carga nos impide disfrutar del reposo, nos roba el sueño, nos lleva al agotamiento no solo de nuestro cuerpo, sino también de nuestra mente, de nuestras emociones y voluntad, es decir vivimos agotados dentro y fuera.

Jesús nos promete descanso, pero hay una condición, debemos ir a Él para obtenerlo.

Aunque usted no lo crea una de las cosas que más le cuesta al hombre es descansar, Dios lo sabe por eso de los 10 mandamientos el más largo en explicación es el mandamiento a reposar.

Para vivir el descanso que está en Cristo debemos entender varias cosas:

El descanso en un mandamiento, Dios nos manda a descansar, no es una opción, sino lo hacemos desobedecemos, ese descanso no consiste en transferir la carga pesada que estamos llevando a otro ser humano, consiste en soltar el control de esa área y entregársela al Señor. Esto no lo podremos hacer sino entendemos que somos espíritu y nuestro espíritu solo encuentra su reposo en Cristo. Cuando nuestro espíritu está en Cristo, estamos en reposo y solo así nuestra alma puede descansar y transferir ese descanso a nuestro cuerpo.

Jesús proveyó reposo para nuestro espíritu, alma y cuerpo, solo tenemos que venir a Él dejar nuestras cargas al pie de la cruz, reconociendo que tenemos un propósito que cumplir en la tierra y que Él nos ha dotado con todo lo necesario para que lo cumplamos, su propósito no produce carga, nos lleva a lugares de descanso, nos conduce a Él.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

1.-Como familia preséntense delante del Señor y pídanle al Espíritu Santo les revele como esta su vida. ¿Se sienten cansados? ¿Las cargas que están llevando son muy pesadas? ¿Sienten que tantas ocupaciones, responsabilidades les han llevado agotamiento no solo físico, sino emocional y hasta espiritual?

2.-Permita que cada miembro de la familia comparta lo que El Espíritu Santo le revelo:

¿Por qué creen que les cuesta tanto trabajo descansar? ¿Han caído en la trampa de traspasar la carga a otro en lugar de entregársela al Señor? ¿Han tratado de buscar descanso sencillamente dejando de hacer cosas sin entender que el verdadero reposo solo se alcanza cuando nuestro espíritu esta en Cristo y se deleita en El?

3.-Terminen este tiempo haciendo la siguiente oración juntos como familia.

«Padre te damos gracias por revelarnos a Cristo como nuestro reposo, gracias porque solo en Él podemos descansar, porque al entrar en Él somos despojados de todo peso, de toda carga que produce agotamiento a todo nuestro ser.

Te pedimos perdón por todas las veces que hemos sido desobedientes, que no hemos obedecido tu llamado a reposar, perdónanos porque solo hemos pasado la carga a otro, sin entender que tus manos están abiertas para tomar de nosotros todo peso y carga que nos agobia.

Padre en el nombre de Jesús en este día como familia reconocemos que somos espíritu, que nuestro ser solo encuentra reposo en ti, decidimos soltar el control de todo lo que hemos querido gobernar en nuestras fuerzas, soltamos a los pies de la cruz, todo peso, toda carga, nos deleitamos en ti y al hacerlo tu paz inunda nuestro espíritu y ese reposo que está en ti, que satura nuestro ser, impregna nuestra alma y se manifiesta en nuestro cuerpo.

Gracias Padre porque Tú eres nuestro reposo, nuestro descanso, y en ti vivimos en paz. En el nombre de Jesús, Amén”