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Devocional Nuevo

1 Juan 1:5 Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

En lo natural la luz se define como un agente físico que permite que los objetos sean visibles, esta definición viene de la esencia de la luz, la luz es Cristo. Como hijos de Dios estamos llamados a caminar en luz.

El caminar en luz significa vivir una vida separada para Dios.

En la creación lo primero que Dios hace es establecer luz y esa luz trae separación. No podemos decir que somos hijos de luz si no ha habido un desprendimiento visible de las tinieblas en nuestra vida, si no nos hemos separado de nuestra antigua manera de vivir, de pensar, de sentir, de hablar, no podemos decir que la luz ha venido a nuestra vida, si seguimos haciendo lo que antes hacíamos, si andamos con quienes antes andábamos. La luz nos separa.

La luz manifiesta todas las cosas. Quien camina en luz, camina en integridad, camina en verdad, es transparente y demuestra esa transparencia ante todos los que le rodean. Por el contrario quien camina en tinieblas oculta y engaña.

La luz hace que las semillas que han sido puestas en nosotros den el fruto que deben dar. Dios nos creó con la capacidad de dar fruto que glorifique su nombre, sin embargo, no daremos ese fruto si hay tinieblas en nuestra vida. Las tinieblas matan la semilla.

Por último el símbolo visible de que andamos en luz es la comunión que tengamos los unos con los otros, si esa comunión se rompe y no hacemos lo posible por restaurarla entonces estaremos caminando en tinieblas.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

1.-Como familia entre delante de la presencia del Señor y expónganse a su luz, pídanle que la luz de Cristo les revele aquellas cosas de las que necesitas separarse, que la luz del Señor manifiesta toda tiniebla que el enemigo haya querido mantener oculta y escondida en sus vidas, que la luz del Señor les permita ver si han perdido la comunión con alguna persona que les dañó, les hirió, les defraudó. La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecen ante la luz.

2.-Permita que cada miembro de la familia comparta lo que el Espíritu Santo le reveló en cuanto a estas áreas:

– Separación: De qué actitudes, acciones, pensamientos debe separarse, quizá le fue revelado el separarse de alguna práctica, amistad, lugar, comportamiento, etc.

– Manifestación: ¿En qué áreas de sus vidas no han sido transparentes o íntegros? ¿Hay algo que está escondido, que deba ser expuesto a la luz, algo que han callado y deseen confesar?

– Comunión: ¿Hay alguien con el cual ha perdido la comunión producto de una ofensa, un mal entendido, una discusión etc.? ¿Alguien con quien algo se rompió y hoy el Señor le revela que eso ha traído tinieblas a tu vida?

3.-Tómense de las manos y como familia repitan esta oración juntos.

“Padre en el nombre de Jesús te damos gracias porque escrito está Tú eres luz y no hay tinieblas en ti. Gracias porque en tu luz está la vida, y esa vida que es Cristo ha sido derramada en nuestros corazones.

Hoy como familia te pedimos perdón por permitir tinieblas en nuestras vidas, perdónanos porque nos damos cuenta que muchas veces hemos amado más las tinieblas que la luz. Gracias porque nos perdonas y nos limpias con la preciosa sangre derramada en el calvario.

Padre hoy declaramos que de la misma manera que tu luz que es Cristo, separó en la creación las tinieblas de la luz, tu luz hoy separa de nuestra vida todo lo que no pertenece a ti, declaramos que toda obra de tinieblas que está escondida en nuestra vida es expuesta y manifiesta por tu luz. Declaramos que tu luz nos da el poder de caminar en comunión, de restaurar esa comunión con aquellos con quien la hayamos perdido. Entendemos que el caminar en comunión con todos no solo es un asunto de perdonar, es un asunto de andar como hijos de luz.

Padre gracias porque así como caminamos en luz toda semilla que has puesto en nosotros desde antes de la fundación del mundo da fruto para gloria y honra de tu nombre. En Cristo Jesús, Amén”