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Devocional Nuevo

Filipenses 4:11-12 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

Contentamiento es una satisfacción interior que NO depende de las circunstancias externas. El contentamiento no tiene que ver con resignación o aceptación, es una condición de paz extrema que se origina en nuestra confianza y dependencia de Dios y que nos lleva a mantener el gozo aun en medio de las adversidades. El contentamiento del que habla la Biblia, tiene su base en la revelación de Cristo, en la relación madura con el Espíritu Santo, en el grado de obediencia de la Palabra y en las profundas convicciones de fe.

El contentamiento se aprende, en la medida que nuestra confianza y dependencia hacia Dios aumentan, no es algo que se adquiere inmediatamente después de ser salvó, es algo que se aprende. Y para aprenderlo debes empezar a practicar el ser agradecido con todo lo que recibes del Padre, sin menospreciar ninguna de sus bendiciones, se aprende teniendo la perspectiva correcta de lo que realmente tiene valor y peso eterno y por último se aprende confiando en la gracia y la provisión del padre. Su gracia que nos capacita para cumplir su propósito aun en  medio de las más adversas situaciones y su provisión que suple abundantemente todas nuestras necesidades.

Te invitamos a tomar un tiempo junto a tu familia y permitirle al Señor tratar esta área de sus vidas haciendo lo siguiente:

1.-Tomen un tiempo para pedir al Espíritu Santo como está su nivel de contentamiento. Pueden decir que a pesar de las circunstancias difíciles por las que estamos atravesando están disfrutando de la paz que produce el saber que Cristo Jesús es la fuente de toda provisión.

2.-Permita que cada miembro de la familia comparta lo que el Espíritu Santo le mostró en cuanto a su nivel de contentamiento.

¿Puedes decir que eres agradecido con Dios reconociendo que Él es la fuente de todo lo que tienes?, ¿Has menospreciado o pasado por alto la benignidad de Dios para contigo?

¿Puedes decir con certeza qué te ha sido revelada la perspectiva correcta de lo que realmente tiene valor y peso eterno?

¿Has aprendido a confiar y descansar en la gracia y la provisión de Dios?

3.-Termina este tiempo tomando de las manos de tu familia y haciendo la siguiente oración:

“Padre en el nombre de Jesús te damos gracias porque tú eres nuestra fuente de provisión, una fuente que nunca se seca ni se agota, Gracias porque abres los ojos de nuestro entendimiento para ver y comprender que eres fiel, que nunca nos dejas ni nos desamparas, que tu gracia y tu provisión son inagotables, por lo que sin importar cuál sea la circunstancia por la que estemos atravesando podemos vivir contentos.

Padre hoy como familia levantamos nuestra voz dándote gracias porque reconocemos que todo lo que tenemos proviene de ti, perdónanos por todas las veces que hemos menospreciado tu provisión, por no tener la perspectiva correcta de lo que realmente tiene peso y valor eterno.

Oramos en el nombre de Jesús declarando que somos fortalecidos en el poder de tu Espíritu para aprender a contentarnos cualquiera que sea nuestra situación sabiendo que en ti vivimos nos movemos y existimos.

En el nombre de Jesús amen y amen”